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POLITICA



SOBRE EL ESTADO Y OTRAS CATEGORIAS POLITICAS-TEATRO CRITICO


LIBERALISMO, IZQUIERDA Y DERECHA-GUSTAVO BUENO

JAVIER DELGADO PALOMAR


SE REEDITA PRIMER ENSAYO SOBRE LAS CATEGORIAS DE LAS CIENCIAS POLITICAS-TEATRO CRITICO


FEDERALISMO- TEATRO CRITICO


Nacionalismo étnico y mito de la
cultura

En este artículo expondremos, en la medida en que nos es posible, las
consecuencias prácticas (o el correlato en la realidad) que se derivan de la
concepción de la cultura que viene funcionando en nuestras sociedades, y que
estaría haciendo las veces de <>, como trataremos de
probar. Como no podía ser de otra manera, el presente artículo se mueve en
las coordenadas expuestas en el libro del filósofo Gustavo Bueno, "El mito de la
cultura".
En primer lugar es preciso diferenciar la cultura subjetiva (subjetual), en el
sentido que le dieron los antiguos (cultura animi de Ciceron) y que serían los
distintos conocimientos que un individuo posee, de la cultura objetiva (kultur).
Esta idea de cultura, metafísica y oscurantista, nace en Alemania allá por el
siglo XVIII, de la mano de filósofos idealistas como Herder, Fichte o Hegel.
Como decimos, nace en Alemania, pero no solo a nivel teórico sino que
también a nivel político, pues es esta idea la que justifica la reunificación de
Alemania, con Bismarck y su Kulturkampf (la lucha por la cultura). Con lo cual,
no solo la idea de cultura objetiva nace en Alemania, sino que Alemania misma
(o al menos una parte de su historia) nace a través de dicha idea. Que además,
alcanzaría sus grados más altos en el Tercer Reich, con las consecuencias que
todos conocemos (para más información sobre este tema ver el artículo "El
régimen nazi y su germanismo protestante" de Leoncio González Hevia en la
revista El Catoblepas).
Las raíces de la idea de cultura se hundirían en el Reino de la Gracia. Es a
través de la Reforma protestante con un Dios que se revela directamente en la
conciencia de los hombres, incluso identificándose con ellos, elevándolos por
encima de la naturaleza, como tiene lugar la génesis de tal idea. Este es el
proceso esencial en virtud del cual la cultura pasa a hacer las funciones propias
de la gracia en el Antiguo Régimen. A partir de aquí, el Espíritu Santo (absoluto
o como quiera llamársele) ya no se nos revelará en la misa, a través del
sacerdote, sino en un concierto o una obra de teatro, mediante los artistas. Y la
gracia ya no la distribuirá la iglesia, sino los ministerios de cultura.
Este nuevo concepto se nos presenta entonces como una idea-fuerza, que
incide de una manera abrumadora sobre las sociedades políticas del presente.
Dividiremos los argumentos en dos partes, a saber: el protestantismo contra el
catolicismo y la cultura contra la hispanidad.
1º Parte
El protestantismo desde sus inicios, se dirigió radical y violentamente contra el
catolicismo (lo que nos parece natural dialécticamente, el caso es que la basura
historiográfica protestante nos quiere convencer de una iglesia católica inquisidora
y
cruel, y una sectas protestantes, porque es lo que son, tolerantes y amigables), así
despotrica Lutero contra el catolicismo, según Janssen, que si bien era católico,
también era alemán, con lo que pudo sufrir en sus carnes la furia cismática:
Lutero estaba complacido con la expulsión de los católicos. Melanchthon estaba a
favor de proceder en contra de ellos con castigos corporales. Zwinglio sostenía que,
en caso de necesidad, se debía aniquilar a los obispos y sacerdotes como un
mandamiento de Dios.
Y en referencia a la tolerancia y libertad de expresión esto nos cuenta el mismo
Janssen:
Esta ciudad, en definitiva, no era un paraíso de libertad cristiana
La asistencia a los sermones era obligatoria bajo pena de castigo, toda enseñanza y
práctica religiosa que se desviara de las regulaciones prescritas, se castigaban.
Incluso fuera del distrito de Zurich, a los clérigos no se les permitía oficiar misa ni se
permitía a los feligreses asistir a ésta. Y fue prohibido, bajo pena de castigo severo, el
tener imágenes y esculturas religiosas, aún dentro de las casas. El ejemplo de Zurich
fue seguido por otros cantones suizos. (Janssen, V, 134-135) La Misa fue abolida en
Zurich en 1525 (Dickens, 117). ¿Cómo pudo Zwinglio esparcir sus ideas? Su
progreso estuvo fundamentado en la destrucción de iglesias y a la quema
de monasterios. Los obispos de Constanza, Basilea, Lausana y Ginebra fueron
forzados a abandonas sus sedes.
El propio Max Weber (este si es protestante) nos dice en su Ética protestante y el
espíritu del capitalismo que los reformadores calvinistas (nosotros lo extendemos a
todo el protestantismo, con sus más y con sus menos ¿acaso la obediencia ciega del
luteranismo no es otro exceso de religiosidad?):
Lo que hallaron censurable aquellos reformadores –nacidos en los países más
adelantados económicamente- no fue un exceso de dominación eclesiástico-religiosa
en la vida, sino justamente lo contrario. Así mismo, Hartmann Grisar, nos cuenta en
“Lutero; su vida y su obra”, sobre otro protestante, Martín Bucero, muy cercano
al otro:
Martín Bucero, aunque ansioso de ser valorado como respetable y pacífico, defendió
de manera abierta el poder de la autoridad sobre las conciencias. No descanso hasta
que en 1537 provocó la supresión de la Misa en Augsburgo. A su instigación, muchas
bellas pinturas, monumentos y antiguas obras de arte en las iglesias, fueron
destrozados con arbitrariedad. Aquella persona que se negara a asistir al culto
público, se le daba un plazo de ocho días para salir de los límites de la ciudad. A los
ciudadanos católicos se les prohibió el asistir a los lugares de culto, bajo severos
castigos. En otras ciudades, Bucero actuó con no menos violencia e intolerancia, por
ejemplo, en Ulm, en donde afianzó a Escolampadio en 1531, y en Estrasburgo. Aquí
en 1529, después de un concilio popular, se prohibió el culto católico. Los
predicadores solicitaron a los consejeros que emitieran un reglamento en el cual se
hiciera obligatoria la presencia al nuevo culto, y de esta manera llenar los templos.
(Grisar, VI, 277-278) Como bien dice Leoncio González Hevia, en el artículo ya
citado, de Lutero se va a Hegel, Nietzsche y Hitler. Queremos decir que es
totalmente falaz la pretendida libertad de conciencia que profesa el
protestantismo, que por ser esta imposible, metafísica, acaba en la realidad en las
prácticas más aberrantes. Es bien conocido el experimento de
la recreación del nazismo del profesor alemán Jon Rones. Dicho profesor convence
a sus alumnos de que derrocarían la democracia y liderarían un movimiento
mundial, los alumnos se volcaron de tal manera que el experimento tuvo que
cerrarse al cuarto día.
Volviendo a Lutero:
No sólo el poder espiritual, sino también el temporal deben sujetarse al Evangelio, lo
quieran o no. (Grisar, VI, 245) Lutero decidió en 1527 que el hombre despreciaba el
Evangelio e insistió en que fuera obligado por la fuerza de la ley y la espada. (Grisar,
VI, 262; EA, III, 39; letter toGeorg Spalatin)Incluso aquellos que no crean, deben, no
obstante, ser conducidos a la predicación, para que al menos en apariencia sean
obedientes. (Grisar, VI, 262; in 1529)
Esta última cita guarda mucho en común con un juicio del ya citado Weber sobre
el calvinista Franklin:
Y basta la apariencia de la virtud, cuando así se consigue el mismo efecto que con la
práctica de la virtud misma: consecuencia ésta inseparable del más estricto
utilitarismo (La ética protestante y el espíritu del capitalismo).
Y es que aunque aceptemos que tanto los católicos como los protestantes
cometieron crímenes y barbaridades (que no los vemos al mismo nivel, pero da
igual para el caso), para el protestantismo la cosa es mucho más cruda e
incoherente ¿pues cómo un dogma basado en la libre interpretación de la biblia
puede permitirse el lujo de perseguir a sus oponentes? Esto solo se explica desde el
cinismo más atroz. El mismo que permite el desarrollo de la falsa conciencia capaz
de “respetar” culturas autóctonas con el fin de expoliarlas absolutamente, que
abolió la esclavitud a la vez que hacinaba obreros en fábricas (el proletariado es
una creación capitalista y protestante) y que terminó con seis millones de judíos. A
Lutero no se le caían de la boca sus sentencias antisemitas:
Destruyan y destrocen sus casas. Quítenles sus libros de oración y Talmuds, sus
Biblias también. Prohíbanles a sus rabinos, bajo pena de muerte, el volver a enseñar.
Prohíbanles el paso por calles y carreteras. Prohíbanles que ejerzan la usura y
quítenles todo su dinero y sus tesoros de oro y plata. Y si esto no fuera suficiente,
destiérrenlos, como si fuesen perros rabiosos (Janssen, III, 211-212).
Y es más, mientras los católicos estaban ya arraigados en una fe milenaria,
constituida por la experiencia de dos Imperios y varios siglos de escolástica, que a
pesar de ser una fe dogmática, está construida sobre la racionalidad filosófica.
Totalmente al contrario del luteranismo, llegó a decir Lutero que la razón es una
prostituta, nada más y nada menos.
No es el momento de seguir siglo a siglo y paso a paso los ataques del
protestantismo contra el catolicismo, el tema da para muchos ensayos. Por ello
daremos un salto de tres siglos, hasta Bismarck y su Kulturkampf. Además
creemos es suficiente la documentación aportada para pasar al tema que nos
ocupa, que no es otro que el mito de la cultura, ahora en su sentido más
escatológico.
Tendrían que pasar décadas, las suficientes, para que en algunos lugares de Europa
la Reforma transformase el Dios que se revela en el Sinaí, o que se encarna en
Jesucristo, o que inspira, como Espíritu Santo, a la Iglesia romana, en un Dios o
Espíritu Santo que sopla directamente en la conciencia de los hombres, y aun se
identifica con ellos, poniéndolos por encima de la propia Naturaleza. Lo que, en
cualquier caso, de todos modos, no está probado es que la integración límite en la que
hacemos consistir la formación de la nueva idea (alemana) de cultura sea algo más
que una gigantesca confusión de las cosas más heterogéneas en una «masa viscosa»
dignificada con una denominación nueva, Cultura (Gustavo Bueno).
Michael Gross es el autor de un libro muy significativo, y muy poco difundido,
como es lógico tratándose del tema que se trata. Es ya algo rutinario encontrarse
con publicaciones que echan pestes del catolicismo, pero libros que descubran
ciertas verdades de estas otras religiones, son bien difíciles de encontrar. Aun así,
hay obras que tratan el asunto y son objetivas. “La guerra contra el catolicismo”,
del autor ya dicho, es una de ellas, y hace especial hincapié en la Kulturkampf,
como veremos a continuación.
La Kulturkampf (lucha por la cultura), como hemos dicho, es un proceso o
programa político que se desarrolló a través de la reunificación (protestante) de
Alemania de la mano del pietista Bismarck. Este fue el presidente del consejo de
ministros de Prusia bajo la dinastía protestante de los Hohenzollern, enfrentada a
la de los Habsburgo. Lo que es importante para tener en cuenta la dialéctica
protestantismo-catolicismo. Gracias a Bismarck, los Hohenzollern se afianzarían el
poder de centro-europa y tal liderazgo acabaría en la primera guerra mundial (lo
que nos abre la línea hasta el nazismo).
Paralelamente a la Kulturkampf, se llevaron a cabo unas medidas denominadas
como Kanzelparagraph (púlpito de ley) , las cuales tenían por objeto la sanción y
persecución de los católicos. Michael Gross nos dice en su libro:
Una ola de propaganda anti-católica acompañó a la Kulturkampf, acompañado por el
odio absoluto de los liberales, que consideraron a los católicos como los enemigos de
la nación alemana moderna. La Kulturkampf no era una actividad popular
espontánea, fue una campaña contra la Iglesia Católica que se llevó a cabo a través
de la ley, con la policía y la burocracia como sus agentes principales”, la
legalidad precisamente le dio su carácter siniestro (al igual que la legalidad del
holocausto). Clero detenido, humillado; registros domiciliarios realizados por la
policía en busca de pruebas de deslealtad, la prensa católica suprimida; la
administración pública limpia de católicos. El ejército utilizado para dispersar las
manifestaciones de los católicos; monjas y monjes obligados a huir del país con el
apoyo oficial del gobierno (Michael Gross).
Así mismo, Hitler siguió el ejemplo de sus antecesores. Es preciso hacer notar, que
a la vez del proyecto imperial del Tercer Reich (es risible la superioridad alemana,
el Imperio Hispánico mantuvo más de dos siglos de hegemonía universal, cuando
los alemanes se plantean seriamente la constitución de un Imperio ocurren los
mayores desastres de la humanidad) existía un plan para la de reconciliación de las
treinta iglesias protestantes que había en Alemania, como es lógico esto nunca llegó
a realizarse. Pero sí se realizaron persecuciones y crímenes contra los católicos
(que además muchos de ellos fueron fervientes denunciantes de la barbarie
alemana):
Bajo la consigna Una nación - un Dios - un Reich - una Iglesia, este movimiento
pretendía crear una Iglesia protestante alemana que abarcase toda la nación. Así las
cosas, cuando en marzo de 1937 el Papa Pío XI promulga la encíclica Con ardiente
preocupación, Hitler prohíbe su difusión y desencadena una sistemática y despiadada
campaña de difamación contra la Iglesia católica. Fueron condenados 244 sacerdotes
y miembros de órdenes religiosas; en 1937 había pendientes 955 procesos y del total
de 16.200 miembros de órdenes religiosas existentes en Alemania, unos 8.000 fueron
sometidos a proceso por faltas a la moral –o mejor traducido, por faltas a la eticidad o
sittlichkeit hegeliana–. En el curso de esta acción contra la Iglesia católica fueron
clausurados y confiscados conventos y prohibidas revistas confesionales juveniles.
(Heinz Huber & Arturo Müller, El Tercer Reich, Plaza & Janés Editores, Barcelona
1976, págs. 217 y 222.)(Extraído de el régimen nazi y su germanismo protestante de
Leoncio González Hevia).
2º Parte
A grosso modo, podemos identificar tres frentes en los que la idea de cultura hace
fuerza, que se relacionan con las tres capas de la sociedad política (teniendo en
cuenta que los fenómenos que ocurren en estas capas, son disociables pero no
separables). En la capa conjuntiva la cultura aparece como verdadera
propaganda, ejemplos de esto son estupideces como la "alianza de civilizaciones" o
la plataforma de apoyo a Zapatero, compuesta de multitud de artistas (Joaquín
Sabina, Joan Manuel Serrat, Ana Belén…etc) directamente comprados por el
gobierno, sin perjuicio de que se hayan tragado también cucharada a cucharada
toda la papilla de la cultura democrática. También serían buenos ejemplos del
tema los tribunales de justicia indígenas promovidos por Evo Morales, los cuales
albergan prácticas tan aberrantes como la hoguera (es curioso que los progresistas
pluriculturalistas abominen etic de las condenas de la inquisición, y sin embargo
emic den pie a dichas prácticas). Dicha idea es una parte esencial de las
nematologías que fluyen en la democracia y tiene la función de convencer a los
ciudadanos (aborregados) de que viven en un mundo libre, el mejor de
los posibles, donde cualquiera tiene la oportunidad de culturizarse (salvarse de su
condición zoológica). La cultura es el progreso mismo, la realización suya, y de esta
manera, los individuos son envueltos por un halo misterioso, religioso, que los
protege de las tinieblas de la incultura y la barbarie. Pero esta condición no se
consigue solo con pertenecer a una sociedad culta (en cualquier caso se conseguiría
perteneciendo a la sociedad alemana, al menos vistos desde fuera ¡son superiores!),
sino que es necesario estar al día de las obras (que no son más que productos) que
van saliendo a escena, lo que permite la recursividad del sistema en muchas de sus
partes. Y aquí entraríamos en lo que concierne a la capa basal la idea de cultura.
Se nos aparece en el desarrollo masivo de las industrias discográficas y fílmicas,
también son notorias las grandes cantidades que se manejan en las subastas de las
exposiciones artísticas (el arte contemporáneo es un fiel reflejo de lo que queremos
transmitir). Así mismo, en el momento en el que la farándula tiene poder para
cobrar "derechos de autor" sobre productos que todavía no tienen nada que ver
con el arte, como son los CDS vírgenes, nos estamos encontrando ante la
mitificación de la cultura, y es preciso hacer notar, que tan importante es que no se
acabe como que no se robe (¡que se compre!). Y es que la cultura se ha convertido
en la piedra angular del mercado pletórico (plétora de mercancías producidas y
consumidas), el mito, lleva consigo la sacralización del consumo, siempre y cuando
sea cultural, pero es que son tan heterogéneos los contenidos que abarca el rótulo
de cultura que es del todo absurdo el clima creado.
Proliferan por doquier culturas y etnias, sin más sentido que el enriquecimiento de
sátrapas como Joan Laporta ¿ Qué clase de socialismo encabezará el presidente de
uno de los clubes más ricos del mundo? La cultura es simple y llanamente un
instrumento de consumo; se vende la cultura hippie, la cultura pop, la cultura
gastronómica, la cultura maya, inca...etc.
Así vemos, que los nacionalismos fraccionarios (hablamos de la capa cortical), lejos
de ser proponer una alternativa al sistema capitalista, son la plena realización
suya. La "identidad cultural" de estos sujetos no serían más que segregaciones de
las ideologías que sustentan la democracia de mercado pletórico, y las fracciones
del territorio español en base a su multiplicidad cultural los diversos momentos de
la constitución de la idea metafísica de cultura . Constitución que conlleva a su
través la desunión de los españoles de ambos hemisferios, y no hablamos de una
separación espiritual, como si al hablar lenguas distintas, estuviesen nuestras
almas anhelantes de unión distanciándose en el amplio universo de la cultura,
decimos desunión literalmente, social y económicamente, son infinitos los ejemplos
que podríamos poner, pero baste mencionar la marginación que en las
administraciones públicas sufren multitud de
hispanoamericanos, hispanohablantes. Es realmente indigna esta privación de
derechos, sólo puede ser explicada por una actitud reaccionaria, lindante con el
nazismo más depredador. Como muy bien ha dicho Héctor Ortega, en un artículo
publicado en esta página recientemente, nuestros fracasos y delirios nos
acompañan, en curiosas
migraciones de ida y vuelta. Pues así como en la región catalana son marginados
del ámbito público los hispanohablantes, en el otro hemisferio se condenan al
analfabetismo y miseria a miles de hispanos, que habitan todavía en montes y
selvas, en organización tribal. Decimos condenados, porque la única solución a su
marginación política es la asimilación de dichas tribus en la nación política,
disolviéndolas en ella, naciones que se constituyen precisamente a través del
español, y si los indígenas tienen algún futuro posible, este es a través de la
educación en español, que es esta y no la guaraní la que puede abrirles las puertas
del mercado laboral. Pero una vez más, la felina kultur, sibilina y aguda, se cuela
por los recovecos más recónditos de nuestro planeta. La mayoría de los indígenas
(que forman parte de naciones políticas civilizadas), permanecen , por ignorancia,
en sus tribus, fabricando instrumentos artesanales, culturales, que venderán a
europeos y yanquis que apetezcan de visitarles, así como multitud de rituales
ancestrales que harán las delicias de los consumidores más exigentes. Viajes de ida
y vuelta que superan unos a otros continuamente, allá en el otro hemisferio un
hispano entra en contacto con la naturaleza y la santísima pachamama,
aquí un hispano al noreste disfruta y goza de las maravillas de su cultura milenaria
mordiendo una sabrosa butifarra. Acabaremos diciendo que es una petición de
principio dar por existente una cultura solo por mostrarnos nimias "señas de
identidad", estas señas suponen la cultura, pero queda
supuesta, habría que demostrarla. Y aun así, sigue siendo una petición de principio
que una cultura, por el simple hecho de existir, tenga que conservarse, esto lo
tendrá que decir la historia, nadie más. Con lo que el hecho de tener una cultura
propia no es suficiente para la "creación" (solo hablar de la creación de un estado
resulta harto artificioso) de un Estado. Esto es puro idealismo.
<> Lenin.
Conclusión
Para terminar, daremos una (muy ligera y breve) "vuelta del revés" a Gramsci, en
cuanto a la dialéctica de clases y dialéctica de imperios. Este habló de la hegemonía
ideológica de unas clases sobre otras, así mismo, nosotros hablamos de la
hegemonía ideológica de unos imperios sobre otros (para el caso, los protestantes
frente al católico) . Y esta hegemonía ideológica lleva directamente a la
fragmentación de la Hispanidad, seguida del expolio, como se empieza a
notar.Como ya se ha dicho con otros motivos , la dialéctica de las clases queda
entretejida "por debajo" de los imperios, por lo que la hegemonía ideológica de la
clase burguesa sigue existiendo, pero no es lo principal. El entretejimiento de dicha
hegemonía en torno a las clases y los imperios lo dejamos para el siguiente artículo.
Con todo, diremos que no es el fin de la historia, y que las distintas partes de la
Hispanidad guardan posibilidades de unión, son com-posibles. Cuatrocientos
millones de hombres con la misma lengua, religión e historia ¡Cuántos lo
quisieran!. <>
Gustavo Bueno, España.
Salud, Revolución, Hispanidad y Socialismo.

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